¿Superman o Batman?

Ahora que Hollywood se ha convertido en un gran croma donde los cómics se hacen de carne y hueso, o de píxeles y hueso, o algo así, hago esta pregunta: ¿Batman o Superman?

 

 

Es un tema de absoluta vigencia, porque todo el cine de Hollywood, al menos el que promocionan, está ya pasado por el ordenador.

 

 

No necesitan montar ya decorados. Y quien sabe si en el futuro aquellos estudios de Hollywood serán salas de informáticos en sótanos semiclandestinos, como los que controlan informáticamente las cuentas bancarias que se tiran todo el día trabajando en la semioscuridad subterránea entre scripts, encriptados, funciones y logaritmos.

 

 

A priori, Batman es más atractivo para las masas que Superman.

 

 

Por eso actualmente se trabaja Batman en Hollywood y no Superman. Vende más. Entre otras razones.

 

 

Hay épocas en las que se trabaja más a Superman. Y es que hay épocas de luz y épocas de oscuridad.

 

 

Vivimos en una época trágica, oscura y Batman despunta. Batman y todos sus malotes. La esperanza y la luz, Superman, no están de moda.

 

 

Además, el talento es cada vez más escaso, y vender oscuridad es mucho más fácil que vender luz. Porque lo oscuro parece de por sí profundo y complejo.

 

 

La luz es mucho más difícil de vender, aunque sea superior. Es más difícil porque no hay rincones donde esconderse porque todo está iluminado.

 

 

Superman es un ser casi omnipotente, casi un dios, pero con limitaciones y emociones humanas. ¿Puede intervenir o dejar de intervenir en todo lo que ocurre en el mundo? ¿Tiene derecho? ¿Tiene derecho a tomarse una birra en su porche mientras escucha a Kevin Morby mientras está oyendo que a mil kilómetros está habiendo un robo con extrema violencia y a 1050 otro, y a 900 otro y a 840 otro y a 1500 otro? Él tardaría segundos en solucionar todo eso. Pero ¿tiene derecho a otra cosa que hacer además de vigilar a los demás? ¿Cómo puede un dios emocionalmente humano soportar no solucionar toda la injusticia del mundo que sí puede solucionar? ¿Puede venir un dios/humano a intervenir en una vida ajena que no le ha pedido ayuda? ¿Dónde queda la libertad de los demás? ¿Y la suya? ¿Cuál sería la responsabilidad moral de cada una de sus elecciones de actuar o no actuar?

 

 

Más aún: ¿Sus actuaciones dejarían en paro a miles de personas pues ya no haría falta ni ejército? ¿A quién defendería? ¿A un Estado en concreto o a sí mismo? Si es a sí mismo, ¿quién pone límites a la ambición de Superman? ¿Por qué no da un Golpe de Estado? ¿Por qué ha decido hace el Bien y no cualquier otra cosa?

 

 

Volvemos a los limites de la moralidad. A la importancia de los padres adoptivos de Superman, gente sencilla y con valores estables, que le han inculcado unos límites que Superman parece nunca querer rebasar.

 

 

Pero ¿por qué ningún guionista es capaz de jugar con la idea de la responsabilidad moral de un dios con emociones humanas y la libertad?

 

 

Lo difícil es ser luz cuando puede ser oscuridad.

 

 

Batman es un tipo de sexualidad confusa que vive en una cueva (¿por qué c-o-j-o-n-e-s alguien decide vivir en una cueva?), con negocios indeterminados y con problemas mentales dignos de un adolescente con mal de amores.

 

 

Siempre atormentado porque no sabe en qué gastarse dinero.

 

 

Es un Elon Musk con sobredosis de gimnasio.

 

 

No hay color. Solo que disfrazar lo oscuro de profundo es fácil en un Hollywood donde el talento ya no se lleva, y donde coquetear con la idea de ser el cretino de la canción de Radiohead parece que nos hacer comercialmente atractivos.

 

 

El talento es tan escaso, que la enormidad moral de un personaje como Superman, la carga psicológica que conlleva todo esto, la han simplificado tanto que lo han hecho aburrido.

 

 

Quizás todo es adrede. Y pretenden mostrar que, si eres bueno, eres tonto. Y la profundidad psicológica del Superman de Hollywood es como la de una nevera.

 

 

Lo complejo es ser un cabrón con pintas. Si eres bueno es porque eres imbécil y no das para más. Ese parece el mensaje. Y es un poco triste.

 

 

Ser malote, ir en chándal y escuchar música de reyerta callejera parece la moda. Batman es más «auténtico». Vive en una cueva.

 

 

El arte siempre fue belleza hasta bien entrado el siglo XX, en el que nos dijeron que el arte era lo oscuro y lo feo. Y cuando la complejidad moral de ser luz y ser bueno, y la dificultad de la bondad en sí misma, de la intervención, de la libertad, de la justicia y de los límites, pasó a un segundo plano y nos dijeron que tener una personalidad compleja era, cual Joker, ponerse el pelo de verde, pintarse los labios como si hubieras pasado una mala noche en alguna taberna portuaria, e ir por ahí matando gente porque no se ha superado el trauma infantil.



Hollywood-Batman quiere la cueva y Superman quiere Conil y el cielo de Cádiz.

 

 

La literatura tiene un deber. Solo uno. Ser libre. Y ser libre es luz. Y la luz es el Belleza.

 

 

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