Soy un tábano

Si quieres que sea tu editor debes saber que no soy postmoderno o posmoderno.


Si quieres publicar conmigo, debes saber que no soy amante de ese relativismo exagerado y chusco que afirma que la única verdad es que no hay nada que sea verdad.


Eso sí, ojo con atacar el relativismo, que es que eso es la verdad.


Si quieres algo conmigo has de tener en cuenta que no soy intolerante sino todo lo contrario, pero no soy g-i-l-i-p-o-l-l-a-s.


Hay un libro interesante titulado La vida en el laboratorio de Bruno Latour y Steve Boolgar. Ellos afirmaban que los hechos científicos no eran sino una construcción social, que el científico parte de una serie de premisas y prejuicios que marcan la conclusión de su estudio.


De algún modo, les acusan de circularidad, pues la conclusión estaba ya incluida en las premisas.


Vienen a decir algo así como que la emoción, las ideas, la cultura, la posición social y demás, les llevan a concluir una cosa y no otra.


Los científicos son para ellos una extraña tribu que se pasan todo el día codificando, escribiendo, registrando datos y creando documentos que se supone dan fe, científica, de su verdad.


El lenguaje que usan no es baladí, sino todo lo contrario.


En 1996, el físico Alan Sokal puso en evidencia la falta de rigor de las revistas científicas de prestigio como Social Text.


Les envío un artículo plagado de contradicciones y sinsentidos que, sin embargo, sonaba muy bien y apoyaba los prejuicios ideológicos de los editores.


En este artículo se sostenía que la gravedad cuántica era un constructo social; es decir, que la gravedad existe solamente porque la sociedad se comporta como si existiera, por lo tanto si no se creyera en ella no tendría efecto.


Helen Pluckrose, James A. Lindsay y Peter Boghossian revelaron que llevaban un año publicando falsos artículos académicos en prestigiosas revistas dedicadas a lo que ellos mismos bautizaron como «estudios basados en la queja» en los que se trataban cuestiones de género, raza o sexualidad.


De aquí podemos extraer varias conclusiones.


La ciencia no deja de ser una construcción del ser humano, que, al igual que la literatura, logra hacerle la vida más fácil. Resumiendo.


La ciencia no es la VERDAD sino que, al ser construida por seres humanos, aún sin mala fe —cuando se hace sin mala fe, claro— adolece o padece de humanidad y por tanto, se aleja de esa ansiada y supuesta objetividad lograda.


Y, más allá de alguna otra conclusión que no desvelaré aquí pero que extraerás tú, voy a lo que te interesa.


Si escribes ensayo, no soy g-i-l-i-p-o-l-l-a-s.


Si defiendes una tesis, sé riguroso, convénceme de esta con buenos argumentos.


Huye de la falacia porque no pondré cara de tonto y miraré para otro lado. Esto lo hará tu madre cuando te lea, pero no yo. Sabré que vendes humo.


Si defiendes una tesis y quieres que la humanidad te la compre, no solo yo, derrota su antítesis, si no, estarás perdido.


Si quieres que revise tu ensayo debes saber que cual tábano te dispararé las pegas con el veneno de la contraargumentación para que puedas reforzar y afianzar tu ensayo. Para que puedas fortalecer tu tesis y con ello, tu libro. Y con ello, tu éxito.


Si aún así te quedan ganas de enviármelo, aquí te espero.


https://adriannaranjo.com/store/product/pack-edición