Pienso, luego edito

Aunque debería estar ya acostumbrado, cada vez que me piden que escriba algo, sea lo que sea, me siento turbado como si escribiera mi primera línea. Ello se debe a que no hago progresos, y escribo cuando me viene y siempre tengo miedo de que no me venga.

Jules Renard
Diario.




“Cogito ergo sum” o pienso luego existo dijo Descartes.


El sujeto, el yo, piensa la idea, va en su busca, la hace emerger. Es la idea un producto de su mente.


Para Nietzsche, el pensamiento, las ideas no eran sino bailarines libres fluctuando de manera natural.


Son las ideas, nuestros pensamientos, los que llegan a nosotros y no al revés. Esto es lo natural.


Si uno es cartesiano cree que es productor de ideas, si es nietzscheano sabe que solo es cuestión de escuchar.


El filósofo, según Nietzsche, debe tratar de transcribir lo más fielmente posible esos pensamientos que lo arrollan. Nada de falsificarlos buscando las palabras precisas. Tal cual vengan. La pega es que nunca pueden mostrarse del todo pues el lenguaje en sí, es ya una metáfora.


Aforismo. Ese es el modo que Nietzsche encuentra más acertado para no traicionar a los pensamientos. Sus líneas se tornan inefables. No sé si naturales.


¿Y?


Sea como sea, estás escribiendo. Cada día cuesta hacerlo, unos más que otros. A veces salimos en busca de nuestras ideas, otras está bien dar un paseo y escuchar a ver qué pensamientos emergen.


En suma, creo que la escritura es suma de inspiración y trabajo. Y existen fórmulas que despiertan la primera cuando parece haberse ido de vacaciones.


Hay técnicas y elementos narrativos que debes conocer para ir probándolos todos hasta ver el más adecuado, ese que hace que la inspiración y su desarrollo, fluyan. Algunos están en mi curso Cómo plantar un árbol.


Aquí mi curso: https://adriannaranjo.com/curso-escribir-un-libro


PD: Cuando edito, leo. Escucho tus pensamientos escritos en tu novela o ensayo y entablo un diálogo contigo que siempre es productivo. Inspirador. Ese es mi trabajo.