Noches de sueños delirantes

No soy muy freudiano que digamos.


Tampoco creo en la cábala judía ni en su interpretación de los sueños.


Aunque algunas veces esto da que pensar.


¿Por qué soñamos esto y no lo otro?


La mayoría de las veces no recuerdo lo que sueño, como casi todos, supongo.


Y otras me despierto con una idea perfecta de lo que soñé.


Una mañana me levanté con la imagen del andrógino y talentoso Brian Molko en la cabeza. El líder de Placebo.


¿Por qué?


¿Y por qué no?


Pero lo mejor no eso, era que Molko rompía con el otro componente del grupo Stefan Olsdal —más conocido como El Otro de Placebo— y decidía revolucionar la música moderna.


La ruptura no se veía en el sueño, pero subyacía a la trama.


Fue un sueño perfectamente narrado, con magisterio.


¿Y qué se le ocurrió al bueno de Molko para revolucionar la música?


Viajó a España —en mi sueño no había COVID, eso también lo recuerdo, porque la gente iba sin bozal— y se reunió con El Fary para realizar el dúo más delirante y bajito de la música rock.


Si Bowie fue el padrino de Placebo en sus comienzos hasta que triunfaron y sorprendieron al mundo, ahora Molko pretendía que él y el ex taxista hicieran algo diferente.


Estadios llenos de gente en éxtasis mientras la voz nasal de Molko y el gorgorito de El Fary asombraban al mundo.


Mi sueño fue más allá y me veía a mí mismo sorprendido de este éxtasis masivo. Sin saber cómo calificar aquella verdad preclara que estaba viviendo.


Por desgracia, todo fue un sueño y esos locos bajitos nunca coincidieron en un escenario.


La idea de un Fary arrancando un concierto bajo los sintetizadores y las guitarras de «Pure Morning» gritando aquello de:



Un amigo que está cuando lo necesitas es mejor
Un amigo con marihuana es mejor
Un amigo con pechos y todo lo demás
Un amigo que está cubierto de cuero




Eso no pasó más que en un sueño, pero eso fue tan real como pinchar tu dedo con una lanceta y sangrar.


Poniéndonos unamunianos podríamos reflexionar sobre qué es verdad y sobre qué no. ¿Y si la vida es sueño? ¿Y si todo lo que nos pasa no le importa realmente a nadie? ¿Y si hay un Dios omnisciente que sí está atento a tus sueños?


¿Aprobará este dueto de viejos dinosaurios de la música dispuestos a ir de melocotonazo en melocotonazo?


Me desperté y la realidad aburrida estaba ahí. Luego pensé en el dueto de Willie Nelson y Julio Iglesias y se me pasó un poco.


Los sueños, sean tu verdad, o nada más que sueños, te dicen muchas cosas, te pueden ayudar a estructurar tu mente y escribirlos en un papel te dará ideas e hilos de historias que te pueden hacer crecer como escritor.


Estate atentos a ellos. Solo es un consejo.


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