La Verdad detrás de una buena novela o algo de Nietzsche

Especialidad es saber más y más, sobre menos y menos.
Para acabar sabiéndolo casi todo de casi nada.


No sé de quién es esta frase, pero me parece buenísima.


Podría decir que es mía, pero eso sería intertextualizar según el término usado por Lucía Etxebarria y eso no es plan.


Nietzsche se burlaba de la sobre especialización en estos términos:


–¿Entonces tú eres acaso el conocedor de la sanguijuela? –preguntó Zaratustra– ¿y estudias la sanguijuela hasta sus últimos fondos, tú concienzudo?

–Oh Zaratustra –respondió el pisado–, eso sería una enormidad, ¡cómo iba a serme lícito atreverme a tal cosa! En lo que yo soy un maestro y un conocedor es en el cerebro de la sanguijuela: ¡ése es mi mundo!


En nuestros tiempos el saber se ha atomizado tanto que ya nadie sabe sobre nada y el todo se ha convertido en una cuestión prácticamente de fe.


Si algo te enseña la filosofía, si es que te enseña algo, es que los hombres más sabios —y quizás los más equivocados— son los que buscan una visión totalizadora del mundo. Una explicación del todo, de los porqués. De lo que nos da sentido. De los que huyen del cerebro y de la propia sanguijuela.


Siguiendo con Nietzsche, quizás sea el niño que al desprenderse de toda esa información técnica sobre la nada del mundo que es la especialización actual, se hace superhombre, más allá del hombre débil/masa.


Es obvio que no todos podemos ser Kant, y que hay veces que es mejor hacerse una FP de carpintería para tratar de conseguir una cosa tan noble como formar una familia y un hogar, que preguntarse por los a priori del conocimiento.


Pero es Kant el que, huyendo de la especialización, —aunque el muy maldito fuera en realidad el culpable de la actual situación hiperespecializada— es un hombre tan sabio como equivocado, tan totalizador y tan mundano por ello.


Cuando uno hace una historia, una novela, no puede centrarse en el cerebro de una sanguijuela, no puedes centrarte en saberlo casi todo de casi nada. No es un ensayo científico. Ni pretende serlo. Ni siquiera los ensayos científicos tendrían que ser tan «científicos».


Necesitas narrar el mundo. Una visión total de la realidad. Una cosmovisión. Una novela, aunque narre la historia de un anodino pueblo de un anodino lugar, si está bien escrita, si muestra Verdad, te explica todo el mundo, toda una sociedad.


Eso es todo.


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