La piscina. ¿La revolución era esto?

Cuando se acerca el verano toca limpiar la piscina.


Con mis gustos de nuevo rico, en mi casa nunca falta un jamón, un cuchillo bien afilado y el cloro.


Para una persona como yo, que no cree que el trabajo físico libere de nada, esos días al sol se tornan largos y un tanto absurdos.


Mi piel es blanca como la de Nicole Kidman aunque con la suavidad de la de un perro san bernardo.


Los rayos del sol que queman mi piel. Y la depuradora no va.


«Hay que cebarla». —Me dicen.


Se presenta ante mí un prodigio de ingeniería, inexplicable a todas luces para alguien como yo, con palancas de varios colores y formas, agujas, gases, arenas, tubos, manguitos…


Todo en una especie de caseta de perro enladrillada donde mis dos metros caben de perfil mientras me chorrea el sudor y empañan mis gafas de editor a la moda.


«Hay que cebarla». Esas palabras retumban en mi cabeza.


Como en el famoso relato de Poe de «El corazón delator».


Cebar, cebar, cebar…


Veo varios vídeos de cómo hacer eso. Todos los youtubers con aspecto de objetor de conciencia.


Eso me inspira confianza cuando se trata de piscinas y jardines.


El mundo aún tiene sentido cuando una persona que trabaja con sus manos, da el salto al mundo virtual y se hace youtuber por un día, pero lo hace con las desgana del que sabe que en realidad está haciendo el gilipollas, que le apetecería estar tomándose una cerveza mientras charla con la camarera y no haciendo vídeos para editores torpes y gente que moriría en una isla desierta en tres horas.


Miran a la cámara con la misma sensación de no saber qué hacer, como cuando vistes a un perro y te mira preguntándote «por qué» y «por qué yo».


Yo también fui objetor de conciencia.


Mi revolución acabó el día que compré minorizador de PH para mi piscina en el Leroy.


Además de limpiar piscina y saber diferenciar entre «recirculación» y «filtración», también edito libros.


No sudo sobre ellos porque trato de tener la ventana abierta o el aire acondicionado en casos extremos.


Pero me cebo con los textos hasta que les sacó todo el aire.


Ni más ni menos.


Si te interesan mis servicios:


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