La historia de un editor independiente con complejo de gato

Mi gata es bastante lista.


Diría que más que yo: come, duerme, salta en el patio, se moja —sí, es un gato acuático—, pide jamón york por las mañanas, juega, indaga, caza, observa pájaros y se asusta de los coches que pasan rápido cuando cotillea por la ventana.


Ella no edita y yo sí.


Es la diferencia más importante entre ambos.


Esa y que ella duerme todo lo que quiere.


Tengo la sensación de que unos se lo montan mejor que otros, ¿no crees?


Además, viendo como se las arregla en las lides de la caza de bichos e insectos, diría que también nos asemejamos en la independencia.


Mi gata tiene la dualidad de ser casera y salvaje al mismo tiempo. Algunos gatos adolecen de salvajismo y son como alfombras que maúllan y otros de docilidad, y parecen mini panteras trepando por el sofá, siempre dispuestos a sacarte las tripas.


Yo tengo la ventaja de que también tengo esta dualidad: casero y salvaje si me dejan salir fuera. Cuando me abren la puerta del patio dejo que el cerebro reptiliano se apropie de mí.


La docilidad me hace que no siempre quiera patio, pero la posibilidad de cazar saltamontes me hace estar alerta.


La docilidad extrema es aquel gato-alfombra o persona que enfoca todo su trabajo en que los demás ganen dinero y él no.


La dependencia de entes o macrocorporaciones que en un chasquido de dedos te pueden cerrar tu canal de YouTube o tu perfil en cualquier red social y te dejan sin el sustento, es como aquellas fábrica del extrarradio que cerraban en los ochenta y dejaban al obrero sin trabajo y sin saber qué hacer, ni cómo reciclarse profesionalmente.


En mi salvajismo, yo no quiero depender del chasquido de dedos del dueño de YouTube. Me gusta cazar libre y alimento mi propia web con mis propios escritores y me promociono a través de mis escritos.


No dependo de otras redes sociales.


Tú, como escritor, deberías hacer lo mismo. Siendo un gato-manta, enfocando todos tus esfuerzos de venta de libros en plataformas ajenas a ti, estás, en realidad, promocionando a tu jefe y no a ti ni a tu libro. ¿Lo has pensado?


Hoy en día todo el mundo todo el mundo usa Internet. ¿Por qué no vendes tu libro por ti mismo y usas las herramientas que tenemos y dejas de implorar que un domador-de-gatos-editorial-tradicional-red-social te castre y te vacune?


No esperes a que te cierren la fábrica, o peor, no implores por entrar en un sitio que sabes que va a cerrar.


Haz de ti tu propia fábrica. Haz de ti un escritor reconocido. Usa tu habilidad, la escritura, para ganarte la vida y que el mundo fuera siga girando.


Cambiar de paradigma es complicado, lo sé. Pero vivimos nuevos tiempos y eso deberías haberlo visto ya. Y si observas a mi gato, todo se hace más sencillo.


Mis servicios, aquí:


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