En Roma está «tó» roto o de cómo ser gilipollas y carismático

Siempre fue de crecimiento un tanto lento.


También es verdad que luego crecí mucho, al menos físicamente.


Me di cuenta tarde que eso de la mayoría, gran parte de las veces es lo mismo que la tiranía de la mediocridad.


Eso me hace desconfiar de casi todo.


Digo «tarde» porque me di cuenta de ello a los 16 años. Quizás eso debería ser enseñanza obligatoria en la primaria, junto con clases de economía y de nutrición.


Pero se prefieren otros valores. Otros odios.


Mi profesor de gimnasia Pedro Pablo, bajito y con la cabeza como un monitor 16:9 era el que organizaba el fin de curso.


Se plantearon dos posibles viajes. Las feromonas bullían, el intelecto menos. Como en las elecciones generales, los expertos en marketing han decido apelar a las emociones y hacer campaña contra la razón.


Convencer a un adolescente es fácil. Promételes playa, sexo fácil y alcohol. ¿Y si conseguimos que toda la sociedad sea adolescente?


En eso andamos.


A lo que iba. Dos viajes: Tenerife y Roma.


Debo decir que no tengo nada contra Tenerife, tampoco especialmente a favor.


Pedro Pablo, en la explanada de las pistas de baloncesto, cual San Pablo ante los corintios dijo: «En Roma vamos a estar todo el día viendo cosas y allí está tó roto. Tampoco hay tanto que ver. En Tenerife en cambio todo es más barato, —después entendí que con «todo» se refería al alcohol y al tabaco— hay playa y está el Teide».


Me quedé abierto de brazos como el que ha oído una gilipollez horripilante y no sabía si reír o llorar.


Ese sermón de la montaña dio la vuelta a las encuestas y Tenerife ganó con un 52% de los votos frente a un 48%.


Yo que en esa época aún no conocía Roma y me devoraba las biografías de los césares, descubrí dos cosas: una verdad valiosa y el Loro Parque en Tenerife.


La mayoría no es sabia, es emocional y adolescente.


Eso es todo.


Es duro trabajar como editor y tener que encontrar ese maravilloso equilibrio en el que descubrir y pulir verdadero arte sea tu trabajo y, además, que este sea apreciado por las masas.


Lo que hacía Hitchcock, Umberto Eco o Queen en sus respectivos campos no es fácil. Aunar arte y ser masivos.


No rebajar a la masa a rebajo.


Pues no, en Roma no está todo roto y lo que está roto es porque el peso de la historia pesa más que tu tía gorda del pueblo, querido Pedro Pablo.


Aunar esas dos cosas. ¿Me ayudas?


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