El editor debe ser un animal paciente

Hace unos días me comuniqué con el editor responsable de una editorial cuya línea me gusta y me llama la atención.


Es una editorial pequeña pero hacen una gran labor de scouting.


Es decir, conocen muy bien al público al que se dirigen, y peinan la oferta literaria que hay, sobre todo en Europa, y la traducen —si no es de un autor español— y la publican.


Compré uno de sus libros que me llevaba rondando hace unos meses.


Cuando lo vi y lo tuve en mis manos pensé en que el aspecto del libro deslucía completamente el contenido.


Estaba mal maquetado, mal diseñado, mal impreso y con material barato.


Con mis mejores maneras, escribí al editor responsable, diciéndole que había fallos de edición: líneas sueltas en la maqueta, un diseño de portada que se ve borroso y confuso, un troquelado en la foto del autor digno de un estudiante de BUP en 1999 cuando cogía su primer Photoshop, etcétera.


Le di detalles sobre cómo podría mejorar, me ofrecí a asesorarle en la impresión para que sin mayores costes —es una editorial pequeña— tuvieran mejores calidades, le señalé los errores clamorosos de maqueta y me ofrecí a hacerle un análisis completo del libro que había comprado.


Él se registró en mi web y me pidió algunas muestras de mi trabajo, de mis cubiertas y de mis libros, así como de mis maquetas.


Le mandé dos libros por mail y otros dos por correo postal para que pudiera tocarlos.


Me dio las gracias y siguió registrado en la web.


Hace muy poco me ha contactado y parece que le he convencido que externalizar trabajo a gente que no es profesional no merece la pena.


Y que ha captado que el contenido de un libro no basta, que también la forma es importante, muy importante.


Que no se pueden hacer los libros de cualquier manera.


Colaboraré con ellos externamente para que los libros queden bien, se corrijan y se maqueten.


Además podré disfrutar de sus libros antes que nadie.


Con esto he aprendido dos cosas:


1) Las cosas de palacio van despacio. Es decir, ten paciencia. Han tardado un mes en contestar, pero ha merecido la pena. No les he presionado con preguntas ni prisas. La vida sigue, siempre. Excepto cuando ya no sigue.


2) Cuando amas tu trabajo no puedes olvidarte de él aunque estés descansando y paseando por una librería para comprar un libro. Si no es así y los errores te pasan desapercibidos es que no haces bien tu trabajo de editor (o de mecánico cuando subes a un coche que no va bien, da igual).


Si tú también has percibido que los libros no pueden hacerse de cualquier manera, e igual que a esta editorial te interesan mis servicios:


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PD: Cuando salgan a la luz esos primeros libros le pediré al editor jefe de la misma que me deje mostrarlos por aquí. Al fin y al cabo yo solo ejerceré de corrector, maquetador y diseñador en ella, pero no soy el responsable de ella. Simplemente es un editor ofreciendo sus trabajos a una editorial. De empresa a empresa.