El día de mi funeral

Nacho Vegas canta aquello de:


Y quiero que sepas
Que no es la mala vida
La que me mata.
Que no, que es la vida entera.
Toda, toda, toda ella.
Y el día de mi funeral,
Si acuden mis amantes,
Diles que por una vez
Se pongan algo elegante.
Que un mínimo decoro
Es lo único que pido
Para el triste final del chucho malherido.
Y si dejo deudas di que
Las anoten en la arena.
La marea sabrá
Liquidar todas ellas.
Me tomaron por humano,
Qué más da, si el olvido.


«Chucho malherido» es una de esas letras redondas que tiene un personaje extraño como Nacho Vegas.


Vegas tiene la virtud de que con su música introspectiva y depresiva logra hacerte sentirte mejor justo cuando más lo necesitas.


Sé que es una percepción personal.


Pero es algo relativamente universalizable.


En mi época más oscura, donde la existencia era larga y repetitiva y los días eran semanas y las semanas meses, me recuerdo escuchando al bueno de Nacho una y otra vez.


Entre medias, escarceos, leyes administrativas, juergas, discusiones y un vaivén de pensamientos que iban del gris al negro y del negro al gris.


Aunque Nacho, que en lo personal no conozco y que estoy seguro de que nos caeríamos mal, siempre me esbozaba una sonrisa, incluso cuando canta sus canciones dylanianas sobre últimas noches y depresiones.


Siempre le tendré simpatía. Incluso cariño. Quizás algún día le pida alguna foto si me le cruzo en Zarracina.



¿Y?



Si escuchar a Naxín puede ser algo terapéutico, también lo es escribir.



Pero alejado de esa visión caribeña de ver la vida, donde todas las penas se van cantando con ron, azúcar y mulatas —que tampoco está mal, ojo— escribir te ayuda a expulsar esos fantasmas que te golpean el cráneo una y otra vez.



Pocos actos más redentores que escribir, pocos momentos mejores para la creación que un estado depresivo.



Lou Reed nunca fue el mismo después de que se casó por tercera vez y fue feliz.



Eso es todo.



Contradicciones de la vida.



Si estás en ese momento dulcemente gris de la existencia y aguardas a que tus amantes vayan elegantes, al menos, a tu entierro, pulsa aquí. Es tu momento:


https://adriannaranjo.com/store/product/pack-edición-pago-fraccionado


Si ya lo has superado, también está bien.