Editor para dueños de burdel

La filosofía para ser culmen debe cumplir un único requisito: ser totalizadora.


Es decir:


Intentar dar una explicación total del hombre y del mundo que le rodea.


El problema de eso, el de hacer eso, es que no es sencillo, y en realidad hay muy pocos filósofos que lo hayan conseguido.


Nietzsche en el Zaratustra se ríe de cómo la ciencia moderna cada vez es más minúscula. Pronto habrá científicos que estudien el cerebro de una sanguijuela y desconocerán el resto del bicho.


La ciencia es muy interesante porque explica su campo de acción de manera exhaustiva.


Pero no es totalizadora. Cualquier pretensión científica de dar una respuesta total a la realidad es ya metafísica, no científica.


El problema de la filosofía culmen, en cuanto que sistematiza sobre el todo, es que el todo huye, como el agua escapa de los dedos cuando tratas de asirla.


La realidad es tan compleja que la filosofía totalizadora, la culmen, fracasa en el intento de atraparla.


El hombre en su soberbia, en su nula humildad y temor, lo que hace es pasar la tijera a la realidad.


Si esto no encaja en mi sistema, lo mejor es quitarlo, arrancarlo de raíz, porque estorba. Y punto:


Vástagos degenerados y aventureros de la burguesía, vagabundos, licenciados de tropa, licenciados de presidio, huidos de galeras, timadores, saltimbanquis, lazzaroni, carteristas y rateros, jugadores, alcahuetes, dueños de burdeles, mozos de cuerda, escritorzuelos, organilleros, traperos, afiladores, caldereros, mendigos, en una palabra, toda esa masa informe, difusa y errante que los franceses llaman la bohème.


Con estas reconfortantes palabras despacha Marx a todos aquellos que no tenían conciencia de clase, que eran no eran obreros —ni burgueses—. El famoso lumpemproletariado del París del siglo XIX.


El problema del filósofo no es hacer una teoría totalizadora, eso le hace pasar a la posteridad, tener algo que decir. El problema es cuando el filósofo se hace Rey y la sociedad empieza a molestarle.


¡La metafísica es un genocidio!


Los editores no sé en qué estamento social estamos y no sé a qué intereses económicos de justificación de poderes de clase pertenecemos, quizás vamos de la mano junto a esos escritorzuelos o a esos dueños de burdeles.


No me importa. Nunca me sentí del todo integrado en ningún sitio.


Si tienes un burdel o escribes, podemos ponernos de acuerdo y tomar conciencia juntos. O editarnos algo.


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