¿Coca-Cola o Pepsi Cola? O sobre lo que bebe Donald Trump

El otro día leí que Donald Trump se bebía ocho cocacolas diarias.


Pongo “cocacolas” y no Coca-Cola porque es una palabra ya lexicalizada y el genérico es sin guion y sin mayúsculas.


¿Y?


No sé si bebe Pepsi o Coca-Cola. Si Light, si Zero, si Max, si Sin Cafeína, si Zero Zero, si normal, si Cherry o cómo.


En español, el genérico es “cocacola”, todo junto, sea como sea, si es para un genérico.


Sobre la noticia sobre Trump me faltaron datos para llegar a hacerme una conclusión de nada.


Un hecho como el que abuse de una bebida, de un refresco en este caso, puede decir algo interesante de un personaje.


Pero la prensa española y en general, mundial, da asco. Y las noticias las dejan a medias.


Si supiera que es Coca-Cola, así lo pondría, si supiera que es Pepsi, ídem. No es lo mismo ocho Coca-Cola cargadas de azúcar y cafeína que Zero Zero, sin nada. O si es más alternativo y tira más de Pepsi. La Pepsi es aún más dulce. Optar por Pepsi y no por Coca-Cola es como el que es seguidor de fútbol y le gusta el Atleti o el Español y no el Real Madrid o el Barcelona. O como el luce pañuelo en vez de corbata, o el que compra ropa interior comestible.


¿Entonces?


Una noticia que podía ser interesante la convirtieron en una chufla.



A veces pienso que un mundo sin abogados y periodistas sería algo así como el paraíso que busca un islamista suicida y sus setenta y dos huríes. Pero los islamistas no saben lo que es una demanda de divorcio, ni que es ver un debate televisivo un sábado por la noche. Y piensa en el sexo.



Los occidentales pensamos en cocacolas y nos ofrecen tantas alternativas que al final lo que hacemos es comprarlo todo en el Lidl. Y si pensamos en el sexo es después de haber comprado las palmeritas y los plumcakes para desayunar.



De Donald Trump no sabemos nada, solo que bebe ocho. Yo bebo dos. Con Zero azúcar pero con cafeína. A veces sin ella.



Eso quiere decir que Trump es más excesivo que yo, pero no sabemos más porque la información era incompleta.


Es como cuando desde una editorial de autopublicación de las de siempre, te ofrecen un paquete con un montón de cosas inútiles y la información es incompleta.


Todo tan sesgado que al final todo es o falso o una aventura que puede salir bien o mal.


Mis presupuestos personalizados tienen más de diez páginas, especifico paso a paso todo lo que voy a hacer con tu libro y soy un editor que todo lo trabaja personalmente, codo con codo.


No soy un comercial, ni soy un ente abstracto con el que vas a trabajar. No hablarás con un intermediario, hablarás conmigo.


Así de fácil.


Algunos prefieren quedarse con la noticia de que Trump bebe ocho. No son para mí. Yo prefiero saber qué bebe, cuándo y por qué.


Es la diferencia entre un periodista que copia las ideas de una agencia de noticias controlada por a saber quién, o un periodista que hace su trabajo y la noticia la firma él.


Si te interesa saber si Trump bebe Zero o Normal, Pepsi o Coca-Cola mira mis servicios y pide presupuesto:


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