¿Cómo tienes el termostato, baby?

Runkle, del que ya os he hablado, ha vuelto al Tinder.


El Tinder, porque no tienes por qué saberlo, es una red social para encontrar el amor.


Y cuando digo amor, digo sexo. Y cuando digo sexo, digo marranear. Y cuando digo marranear digo rebuscar en el subsuelo para regocijo de la industria del látex y los geles lubricantes efecto calor.


Ha vuelto y es exitoso.


Su última conquista se llama Mariquita Pérez y no es una muñeca.


Quiere que le cambie el termostato (sic) y él, que es hábil con las manos, fue a su casa para hacerlo.


Todo esto no es una metáfora. Una desconocida con nombre de muñeca invita a su casa tras quince frases intercambiadas en una red social con un desconocido a que le arregle el termostato de la calefacción y lo que surja.


Me pregunto cuántas profesiones liberales hacen de la vida de Mariquita una vida mejor.


¿Necesitas alicatar el baño?


¿Tienes una fuga en el plato de ducha?


¿La puerta del garaje no abre?


¿La depuradora no te ceba?


¿La vitrocerámica no tira?


¿El ordenador necesita más memoria RAM?


¿No le coges el punto a las judías verdes?


¿Nada te hace más ilusión que viajar a la Luna pero esto del transporte anda muy caro?


En fin, son tantas cosas por hacer y tan pocas cosas que podemos permitirnos.


Eso es porque no tienes una agenda en condiciones.


Tras el cambio de termostato, Mariquita invitó a Runkle a cenar.


Palomitas y botellines.


«¿Vemos una peli?».


«No», dijo Mariquita. «Mejor Dinastía, que ando enganchada. Y además tengo un grupo de WhatsApp donde la comentamos».


Runkle que es un hombre que cree en el AMOR, vio Dinastía, el clásico, mientras degustaba unas ricas palomitas.


Mariquita no paraba de aseverar cosas mientras veía la serie y Runkle estaba inquieto. Pero él cree en la Fuerza. La duda en marchar corriendo sobrevoló la velada, pero no fue suficiente.


«Cómo viven estos cabrones». «Mira qué casas».


Terminada la serie y con el termostato al rojo vivo, Mariquita se dejó llevar y el amor recorrió un oscuro rincón de la noche madrileña, esa que ya hace treinta años «delira[ba] como un pájaro en llamas», que decía Sabina, y que ahora, en la era covid-19, directamente no existe.


Para trabajar conmigo puedes hacer dos cosas:


1) Mandarme tu libro y que te lo presupueste y sigas los pasos que te digo.


2) O que hagas como Mariquita Pérez y que él libro te lo pague otro.


A mí me da igual. La última vez que juzgué a alguien perdí el juicio.


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