Apología de la intuición

Recuerdas la primera mentira

Te golpean las verdades, de casandra

Ella prometió que vendría

Que la esperes en la explanada

A que sabía el deseo

A piedra mojada, a fuego

A sangre a verte, ahora

A napal muerte, a gloria...

A gloria...


Loquillo, Rusty.



Corrigiendo un libro recientemente, en su análisis de la idea de intuición, como la forma más pura de conocimiento, me hizo repensar algunas de mis verdades.



La intuición como la forma más pura de conocimiento…



Si no la más pura, al menos sí la más sincera. Ese «pálpito» por el que todos deberíamos movernos y que un mundo cargado de ataduras en formas de consejos ajenos, conductas adquiridas, racionalidades estériles y miedos, nunca —o casi nunca— es escuchado.



¿Recuerdas lo que sentiste la primera vez que te enamoraste?



¿La primera vez que te mintieron?



¿La primera vez que ardiste en deseos?



¿La primera vez que echaste a alguien de menos de verdad?



Son esas situaciones donde la intuición aparece desnuda, sin esas capas que el día a día nos va creando y que nos envuelven, como una cebolla, a modo de protección y que dejan en un rincón, oscuro y perdido, ese pálpito que nos decía qué sentir o hacer de verdad.



Es a esa intuición a la que cantan los poetas.



Al idealizado amor de juventud, no por ello más real que cualquier otro, pero sí más primigenio, más sincero, sin tanta lista de pros y contras.



Racionalizar un sentimiento es transformarlo en otra cosa, así de simple.



Racionalizar el sexo es convertirlo en un acto mecánico y aburrido.



Racionalizar el deseo es convertirte en un loco del coño.



Racionalizar la vida es bailar por TikTok.



Racionalizar una decisión y no escuchar a la intuición es comportarse como el perrillo asustadizo que oye una tormenta y se mete debajo del sofá.



Si escribes, hazlo desde la intuición. El primer verso es inspiración, el resto transpiración.



Sin intuición no hay idea y la razón y el trabajo vale para trabajarla, eso es todo.



¿Has sentido alguna vez el amor de los poetas?



¿O estás esperando a que el banco te dé buenas condiciones para querer a alguien?



Si eres de los segundos, mejor no escribas.



Si eres de los primeros, deja que tu intuición emane de ti.



El trabajo vendrá después, y allí entro yo.



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